China

Sábado 3 de Abril 2010. Mi Diario de Viaje

Suena un despertador, se enciende una luz, en algún lugar del globo el primer paso para la aventura no se hace esperar. Un pie derecho, los ojos bien cerrados, dos horas de sueño, nos avecinaban hacia otro mundo y nada menos que hacia mi antípoda me dirigía. Luisa esperaba en Barajas, aparentemente tampoco había dormido mucho y sin embargo esa noche, mas despiertos que nunca partimos hacia Budapest.

Sin mas preámbulos cuatro horas mas tarde nos subíamos al avión rumbo Beijing, donde lo esperado comenzó, no mas de cinco o seis caras occidentales nos acompañaban, mientras que  nuestro infortunio aparentemente golpeaba desde el comienzo, el chino menos simpático del avión se sentó detrás nuestro, es decir, al sentarse, mas allá de maldecirnos en Mandarín o Cantones (quien sabe), comenzó a golpear nuestro asiento reclinado.

Nueve horas nos deleito con sus virtudes, como el canto, el escupir, apoyar el pie en nuestro apoyabrazos, y las patadas al asiento, que demás esta detallar, ya no estaba reclinado.

Atrás quedaran los detalles del olor a gasolina o la dulce azafata que nos disparaba con una pistola láser en la cabeza, aparentemente para medirnos la temperatura.

Lugares turisticos de China

El avión aterrizaba y la sensación de pisar un nuevo continente por tercera vez me invadía, ese primer paso, simbólico, emotivo a su vez, cayo en Asia.

Pasada la aduana nos encontramos en Beijing, las cinco de la mañana y sin puestos de información abiertos, con nuestras mochilas, sin saber como llegar al hostal ni nadie que hable un poco de ingles.

aeropuerto de beijing

Luego de mas de media hora tratando  de comunicarnos, (y no encontrar respuestas), nos subimos a un taxi que por la módica suma de 100 yuanes (12 euros) que nos llevo rumbo a nuestro palacio. ¿Escribí palacio? Ok, algo así.

Como no era hora de check-in nos sobraban dos horas y decimos pasear por el barrio Hutong, unas calles muy antiguas, y muy típicas, decidimos desayunar; donde sin mucha idea pedimos lo mismo que los demás comían, obviamente señalando, entonces probamos nuestros primeros dumplings (y últimos para mi), carne de cerdo en una especie de masa de harina. ¿Aclare que era desayuno?

Luego salimos a pasear por el barrio, sabíamos que la Plaza Tiananmen estaba cerca, nos parecía haberla visto desde el taxi y allí fuimos, esa plaza, la misma que se observa en esa fotografia que recorrió el mundo hace mas de 20 años, donde ese “rebelde desconocido”  ese hombre que se enfrento sin mas que sus principios a un tanque de guerra, saliendo victorioso; ni mas ni menos que la plaza más grande del mundo, con mas de 800×500 metros, vigilada por la imagen del difunto Mao-Tse desde uno de sus rincones.

Llegada horas decentes de la mañana, nos acostamos a dormir una siesta que duro 8 horas, acomodando los 7 usos horarios de diferencia.

Mas tarde, o temprano, no lo muy teníamos claro, íbamos hacia el Templo del Cielo, uno de los lugares más turisticos; antes de partir deliberamos como abordar el taxi, si dejábamos que nos lleve como quisiese, o si preguntábamos un precio, suponiendo que así no nos estafaría..

Cuestión que negociamos (con señas) 30 yuanes, no parecía mucho.. Me baje contento porque había elegido la opción correcta, lamentablemente a la vuelta, un taxi, sin preguntar, nos cobro 14…en definitiva, la estrategia de Luisa de confiar y subirse, parecía mas efectiva.

Volviendo al destino, el Templo del Cielo, un bosque inmenso en la mitad de la ciudad mas contaminada del mundo, una pasarela de 100 metros comunicando sus dos edificios principales y una arquitectura completamente diferente a la que alguno de los dos había visto, realmente diferente, eso que estábamos buscando.

Caída la noche a la salida del templo varias parejas, jóvenes, adultos, ancianos, bailando música china, con una agilidad digna de un quinceañero, y sobretodo un ambiente completamente distendido y armonioso.

Cruzando la calle, buscamos el primer lugar para cenar.. Mejor no hablar de cómo pedimos el menú (ya a esta altura se lo deberán imaginar), luego de abrir la carta y elegir a dedo, sospechábamos de esa sopa de algo, y de mi arroz 3 delicias ultra seco.

Mientras “me sacaba el hambre” con esa extraña y poco saciadora cena, un grupo de amigos se reían, comían y conversaban como en cualquier lugar del mundo. Lo extraño sucedió cuando el señor mas próximo a mi, se da vuelta para escupir dentro del local, al lado de mi pie. Estallamos en risas, y no paso a más…

También, para no olvidarnos, cuando estos amigos se fueron la chica que atendía, junto la comida que sobro, y la guardo en un plato, hmmm..ehh..en definitiva..

Finalmente antes de partir, como cualquier ser humano surgen ganas de ir al baño, ante la imposibilidad de comunicación, Luisa muy astuta e ingeniosa dibujo un inodoro y nos señalaron donde era…pase al baño que estaba dentro de la cocina..Cosa curiosa..Por suerte, ya habíamos comido. Luisa, al ver el baño prefirió aguantar hasta llegar al hostal, ya se lo imaginaran también.

Una vez llegados planificábamos que el siguiente día, debía ser el de la Gran Muralla y tras pagar la excursión, nos fuimos a dormir.

Desafortunadamente el conductor nos levanto media hora antes apuradísimo, porque éramos los primeros en buscar, después de soportar malas caras, (moneda corriente en los hombres mayores chinos), una ducha fría y sin desayuno, partimos en un viaje de 2hs, donde recorrimos un poco de Beijing y la ruta.

Afortunadamente era feriado nacional (imposible recordar por que, digamos…el cumple de Mao), por lo que avanzábamos a paso razonable, sin los “famosos” embotellamientos eternos de esta ciudad.

Pese a mi mal humor mañanero, potenciado por los hechos sucedidos…Allí íbamos, observando cada rincón de la ciudad, hacia una de las 7 maravillas del mundo.

Mutianyu, es el nombre del tramo que íbamos a recorrer.

muralla china turismo

Y nos encontramos subiendo por un teleférico con una vista increíble, ante esa inmensidad prolongada en el horizonte infinitamente, que pese a ser un muro de 7 metros por 5, derrocha inmensidad en cada rincón, en cada bloque de piedra, en cada uno de los pasos de lo que fueron esos 20.000km bloqueados, pasando por las actuales Corea, Rusia y Mongolia.

Esa obra que nunca desaparece a la vista, que demando diez millones de trabajadores, y que según cuentan, también es el mayor cementerio del mundo, donde yacen los huesos de muchos de esos trabajadores.

Luego de 2 horas de caminata se baja con un carrito por un tobogán muy turístico, bastante mediocre comparado con lo que se observaba a nuestras espaldas, eso que las dinastías Qin, Han, y Ming, habían logrado construir.

Ya recorrida la zona y habiendo almorzado nos disponíamos a volver a Beijing, con el sabor de haber recorrido poco, pero sabiendo que el tiempo era limitado y que quedaba mucho por recorrer; esa misma noche nos esperaba un avión de tres horas directo a Guilin.

A la mañana siguiente ya levantados y con una buena ducha caliente, nos dispusimos a pasear por la ciudad bajo una tenue lluvia, hasta se podría decir agradable al paisaje.

Esta “pequeña” ciudad de 700.000 habitantes, o eso nos decían, realmente sonaba más a pueblo, comparado con la vorágine de Beijing.

Y una vez visitadas las Pagodas, la cueva de los mil Budas y el pico de la belleza solitaria, uno de los tantos que emergen desde el suelo de la ciudad hacia el cielo entre medio de calles y casas, volvíamos al hotel para dirigirnos a nuestro destino real. Un colectivo a Yanshuo.

Aclarar para el recuerdo, que en este recorrido los compañeros de viaje, estuvieron hasta el siguiente día prácticamente sin hablar, (por una pelea sobre ir a McDonallds o no) es decir, solo hablar para elegir hostal, y tratar de comunicarse con el entorno para llegar al pueblo. Que bastante trabajo nos tomo…

Ufff… un buen descansar, un desayuno como pocos había probado antes, la simpatía del hostal y su gente con un perfecto ingles, un día de muchas actividades planificadas, lograron cambiar nuestro humor y obviamente, reconciliarnos.

Una vez alquilada la bicicleta seguimos a un muchacho en moto que nos guiaba hacia el primer destino, el Río Li, un paseo en balsa de bamboo tenia muy buena pinta.

yangshuo

Efectivamente así  lo fue, pese a la ausencia del señor sol, que cambiaba el paisaje a lo que habíamos visto en fotos, no para peor ni para mejor, el paseo duro dos horas y mientras avanzábamos el balsero nos hacia mímica para explicarnos a que se parecían las montañas, (cosas de Chinos)…a las que asentíamos sin saber bien porque.

Del otro lado del río nos esperaban las bicicletas, con las cuales nos movimos hacia la cueva de agua, donde con un barquito nos metimos unos cuantos metros bajo tierra, llegamos a un baño de barro y luego relajarse en aguas termales naturales.

Fuera de allí, conocimos a Christofer y Dinon, Holandes y Noruego respectivamente, vale aclarar que las circunstancias fueron de vuelta a la ruta en una especie de camionetita que iba haciendo rally por el barro.

Al margen, seguimos el paseo diario juntos, almorzamos, yo un sándwich de pollo y el resto comida china, de las que al cuarto día practicamente no quería saber absolutamente nada…

Nos esperaba el monte de la Luna, una montaña enorme con una roca gigante con un agujero en el medio similar a la luna, asíque no quedaba otra opción que escalar, después de mas de una hora, y casi la defunción de Luisa en caída rodante por la montaña luego de un resbalón, llegamos a la cima, realmente era un escenario increíble, una de las vistas mas increíbles que recuerde ver en mi vida, rodeado por un valle con montañas gigantes dibujadas como con la mano precipitándose del suelo, sin ningún orden, ni continuidad, ni forma, el pueblo divisado a lo lejos y una paz que nos dejo completamente mudos… (tuvieron que callarme porque no paraba de hablar).

Vuelta al  pueblo caída la noche tras una hora de bici, nos seguíamos lamentando un poco por no haber podido tomar un globo aerostatico y ver todo desde bien alto. Estaba prohibido desde ese mismo año porque había caído uno y muerto cuatro personas..en fin…

lugares turisticos de yangshuo

Mientras decidíamos si quedarnos, el pronostico nos contaba que llovía en Shangai y pese a querer estar ahí decidimos quedarnos un día mas en Yanshuo, (y ya que estamos) el proverbio chino dice…“No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.” Algo sabrán estos…supongo.

Esa misma noche paseamos por la calle central del pueblo, una calle que de alguna manera dejaba su lado oriental, con Boliches de cualquier tipo, Mcdonalds, y restaurantes a gusto. Un respiro..

Quinto día, e iba para relajado, afortunadamente toco soleado pese al mal pronostico, alquilamos las bicis nuevamente y paseamos por el pueblo retratado en los billetes de 20 yuanes, caminamos por el rió, escapamos de la pesadilla de una vendedora que nos persiguió veinte minutos hasta que nos escapamos corriendo, y caída la tarde el recorrido por el mercado del pueblo; donde pudimos observar los perros abiertos al medio en venta, escuchar sus aullidos mientras los mataban con picanas, el lanzallamas para los conejos, y los pescados en el suelo, donde el trabajo de salubridad, probablemente no este muy presente.

Esa misma noche volamos hacia Shangai, el lugar turtico de China que realmente estaba emocionado por conocer, nada mas ni nada menos que la Perla del Oriente. Sus rascacielos, sus trenes, sus contrastes en el tiempo, tecnológicos, las luces y la fascinación por lo excéntrico y llamativo de los asiáticos.

lugares turisticos de shangai

Llegamos muy tarde con el vuelo retrasado, el taxi era caro, el hostal también. Siempre comparando con los precios anteriores, y lamentablemente no pudimos tomar el tren bala Maglev, que alcanza los 400km/h.  (Si, les ahorro el chiste, como el de Jaime)..

Solo teníamos dos días para conocer la inmensidad de esta megaciudad, asíque salimos temprano a pasear, camino al Bund, compramos los boletos de tren a Beijing, donde nos atendieron de muy mala manera, es curioso como ver la buena predisposición de unos, y la tan mala de otros. De cualquier manera no logro sacarme las ansias de ver el famoso “Bund” esa especie de isla en medio de la ciudad, ese centro financiero y económico con construcciones de 100 pisos, la torre de la Perla, con 350 metros, como también el 3er y 5to edificio más alto del mundo, con casi 500 metros de altura. Subimos a la torre Yinmao y tomamos una cerveza que, a precios occidentales eran relativamente caros, a chinos, una locura. Cada Yuan gastado, se hacia valer, vistas increíbles, tanto para afuera como para el centro del edificio, que tenia forma circular y estaba vacío; mientras sonaba un piano en la planta baja, lo disfrutábamos con su excelente acústica en el piso 96.

En el séptimo día, nos toco el paseo por la ciudad antigua y los jardines Yiyuan, una de las partes que el capitalismo salvaje y el mundo moderno parece no haber invadido. Por la tarde después de una buena siesta, volvimos al Bund a contemplar esa increíble vista, no dejaba de sorprenderme, sumado a un paseo en Ferry, y la vuelta por un túnel acuático muy psicodélico que nunca terminamos de entender.

A ultima hora, a la estación y tomar el tren bala nocturno a Beijing. Nos sentamos en el bar a tomar unas cervezas y picar algo, cuando se nos acerco un chico Chino, con el que charlamos durante 3 horas en un mal ingles, suficiente para comunicarnos, de hecho mucho mejor que el resto con los que intentamos conversar.

Vale aclarar que estaba de acuerdo con el sistema de gobierno, con la prohibición de las redes sociales por ser posibles “entornos de revolución” y oposición al gobierno, como también a favor de la ley de natalidad de tener un solo hijo, como de las políticas económicas, cómplices de todo un sistema explotador que aparentemente causa la pobreza de tantos millones de personas, realmente aun hoy, me desconcierta pensar algo al respecto.

Dormimos cuatro horas en el tren-cama (muy cómodo por cierto), y llegamos a destino a las 7:30hs, teníamos muchos planes para ese día, la lluvia, el frío, el poco sueño que tampoco ayudo nos puso de mal humor, pero aun así visitamos la Ciudad Prohibida, una microciudad de 800 edificios, amurallada construida en el siglo XV por la Dinastía Ming y el Templo de Verano, donde los emperadores vacacionaban…en verano…no era nuestro caso.

La noche cayo, un ultimo paseo por el centro, comprar regalos, regatear mucho, ya estábamos cancheros y no nos iban a robar como los días anteriores.

El viaje se iba terminando, las energías también, pero ya estábamos en el aeropuerto rumbo a Budapest nuevamente, y de ahí Madrid.. Afortunadamente este vuelo fue un poco mas placentero.. y finalmente en casa, con mucho que contar, mucho visto y sobretodo agradecimiento al destino, suerte, Jesus, Buda, Ala, o quien fuere, por esta  increible oportunidad.

Buda

 

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